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FELICIDADES CARMEN TERESITA MÉNDEZ SERRALTA
Licenciada en ciencias Antropológicas en la Especialidad de Historia
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Educación Socialista. Iglesia y Maestros en Yucatán durante el Cardenismo (1934-1940)
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El sínodo estuvo integrado por el M. en C. José Enrique Serrano Catzim, Dr Edgar A. Santiago Pacheco y el Dr. Manuel J. Uc Sanchez |
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Breve descripción de la Tesis
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Nuestro objetivo primordial fue conocer el papel que desempeñaron los maestros dentro de la pugna Iglesia-Estado debido a la implantación de la escuela socialista en Yucatán durante el periodo presidencial del general Cárdenas recreando el contexto yucateco. Y los objetivos secundarios fueron conocer si los ataques contra los maestros correspondían necesariamente al fervor religioso, si el desafecto entre la Iglesia y el Estado en Yucatán fue aparente; en qué consistía la educación socialista y las características del socialismo educativo en nuestra entidad; abordando la cuestión de la educación socialista desde tres aspectos básicos: el educativo, el religioso; y por último, las causas que dieron origen a los ataques y asesinatos perpetrados contra los maestros en Yucatán durante los años de 1934 a 1940.
El problema religioso que se dio durante el gobierno del General Alvarado en Yucatán afectó a la Iglesia desde dos vertientes, primero debido a la expropiación de los templos y a la reglamentación de los sacerdotes, y segundo a que la mayoría de las escuelas que había en el Estado eran católicas. Durante el gobierno del Gral. Calles el anticlericalismo toma un tinte más violento pero en la región esto no se da tal cual, acrecentándose éste durante el gobierno del Gral. Lázaro Cárdenas, con la reforma del artículo tercero constitucional en 1934, debido en gran parte al desconocimiento de la nueva escuela socialista y al temor de lo que produciría en la niñez, ya que algunos rumores señalaban que la educación socialista era comunista, atea y sexual, propiciando que algunos padres optaran por sacar a sus hijos de las escuelas.
Estos cambios fueron interpretados de diversas maneras por el clero y el gobierno, quienes a través de maestros, padres de familia, hacendados, campesinos y obreros trataron de imponer su punto de vista llegando algunas veces a excesos que condujeron a amotinamientos y enfrentamientos entre policías y manifestantes, y en algunos casos al hostigamiento, linchamiento público y asesinato de maestros en las comunidades del interior del Estado. Debido a ello era importante conocer cómo se vivieron estos acontecimientos en Yucatán y si de alguna forma pueden interpretarse como parte del conflicto Iglesia-Estado.
Tomando como elemento fundamental el papel que juega el proyecto educativo socialista durante el periodo cardenista, se pretendió ejemplificar el conflicto Iglesia-Estado, tomando como principal indicador el rol ejercido por el magisterio, así como las dificultadas encontradas por los profesores para el desempeño de su labor educativa. Con el fin de conocer si el catolicismo que se encontraba arraigado en la región fue el principal indicador del anticlericalismo o lo fue la labor de agrupaciones ajenas a los grupos católicos, quienes instigaron la violencia en contra de los maestros y el personal de las misiones culturales.
Se recurrió a la revisión y análisis de fuentes de primera mano. En la Biblioteca Carlos R. Menéndez se consultó el Diario de Yucatán; en el Fondo Reservado del Centro de Apoyo a la Investigación Histórica de Yucatán (CAIHY) el Diario del Sureste; en el Archivo General del Estado de Yucatán (AGEY) se consultó el Fondo Poder Ejecutivo sección educación, Museo Yucateco, Universidades, y el Fondo Municipios.
Entre nuestras conclusiones se encuentra que el clero influyó particularmente en varios grupos sociales para que rechazaran el socialismo, con pláticas y discursos logró que algunos sabotearan la nueva enseñanza y defendieran su religión no permitiendo que los templos fueran convertidos en escuelas. La oposición a la educación socialista se debió en gran medida al desconocimiento de la sociedad en general de los componentes de la reglamentación del artículo 3°, es por ello que se oponían a que sus hijos fueran enseñados con dicha educación y evitaban lo más posible la asistencia de los mismos al aula escolar; mientras que la iglesia, al perder su hegemonía sobre la enseñanza utilizó a la grey católica para importunar a los maestros y entorpecer su labor educativa, amenazándolos incluso con la excomunión.
Esta oposición enfrentó a los pensadores de la época, pues por un lado unos defendían el derecho de los niños a asistir a la escuela, otros consideraban que no era tan importante la asistencia obligatoria a ella, siendo los padres quienes decidían lo que consideraban era mejor para sus hijos. Aunque no hay duda de que las agresiones cometidas contra maestros estuvieron encaminadas a boicotear el proyecto educativo, el anticlericalismo no fue tal cual, ya que la mayoría de las agresiones realizadas a los profesores estuvieron orientadas por los hacendados y caciques locales quienes veían en los profesores agitadores sociales que podrían en algún momento levantar a las masas en contra de ellos. Esta oposición más que obstruir el trabajo de los maestros los encomió a no dejarse vencer en su labor y pedir ayuda al Presidente de la República, quien no los dejó solos en el campo de acción, e incluso instituyó una ayuda para los familiares de los maestros muertos.
Los maestros, además de sus choques con autoridades locales, también tuvieron problemas con padres de familia, curas, y autoridades municipales debido al abandono de clases o por su compromiso a favor de la reforma agraria. A veces el maestro era considerado enemigo sólo por el hecho de ser maestro, y si tenía la agravante de no ser un maestro tradicionalista chocaba con un círculo de intereses. Cualquier labor complementaria que realizara con campesinos u obreros producía que fueran mal vistos.
Al parecer el anticlericalismo en Yucatán después del gobierno de Salvador Alvarado y Felipe Carrillo Puerto quedó únicamente en el papel, porque en la práctica esto no se daba; existía un tipo de conciliación con el fin de evitarse levantamientos de tipo popular en contra del gobierno, promovidos por la Iglesia. No cabe duda que el gobierno cardenista obtuvo logros nada desdeñables en el campo educativo, pero estos se encontraron muy lejos de las ilusiones originales, debido a las trabas impuestas por la sociedad y por la iglesia.
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